
El hecho de escuchar en nuestros primeros meses de vida nos ocupa gran parte de nuestro tiempo… hacemos nuestra propia biblioteca de sonidos y los identificamos. Es un esfuerzo tremendo… vamos encapsulando "grupos de armónicos" y etiquetándolos con nombres que recordaremos para toda la vida... hasta que aprendamos otro idioma, que es cuando nos damos cuanta en realidad que un objeto o una situación se puede identificar con otros sonidos…
Microfonia cercana o lejana, simple, depende que queramos hacer… una captura mas sonido directo que entorno y la otra todo lo contrario. Dirección del micrófono hacia la fuente sonora… ración de radiaciones principales y radiaciones secundarias… da sonidos más o menos equilibrados…
Es demasiado relativo decir que es procedente o no en la captura del sonido… siempre depende de la situación... diafragma corto o largo, definición o promedio… micro duro o blando, aguante de presión sonora… rango dinámico… patrón polar…
El efecto de proximidad es la acentuación de frecuencias bajas y la sensación de una hiper-articulación… Pero… hasta que punto oímos así???…
Siempre me he preguntado porqué oigo grabaciones que parecen que el músico ejecutara su instrumento en mi oreja???… demasiado efecto de proximidad… para mi no basta con aplicar un filtro pasa altos.
El efecto de proximidad nos conduce a una hiper-realidad. El resultado auditivo nunca se va a parecer a lo que oiríamos normalmente, salen muchos detalles de ejecución, mucho imprevisto...
Entonces… Volver a los viejos tiempos… donde la microfonia realmente era el arte de grabar y no se dependía tanto de la post-producción. Es un poco más difícil pero da resultados sonoros más coherentes, con más unidad y más armónicos.